jueves, 4 de julio de 2013

Un Paño Negro

De los miles de visitantes que diariamente irrumpen en Marin_Falierlas grandes salas del Palazzo Ducale veneciano, pocos advertirán un discreto detalle en la decoración de la Sala del Mayor Consiglio, la estancia más majestuosa del viejo edificio.

Dicha sala se halla decorada con los grandes hitos y victorias  de la historia de la Serenísima, pintadas por los mejores pintores venecianos. Destaca el gigantesco Paraíso obra de Tintoretto, todo un prodigio de grandiosidad. Justo debajo del techo podemos ver retratados a todos los Dux de Venecia que en la historia fueron. Estos retratos forman una largar serie que cubre todo el perímetro del salón. No son demasiado visibles, pero si hacemos un pequeño esfuerzo podremos leer las inscripciones laudatorias que acompañan a cada uno de ellos.

Sin embargo, si observamos atentamente, veremos que al fondo a la izquierda, falta un retrato. Bien, la realidad es que no falta, sino que en su lugar se ha representado una especie de sábana negra que cubre la zona donde teóricamente tendría que verse la efigie de un dux. Sobre el paño podremos leer una inscripción en latín en letras doradas:

“HIC EST LOCUS MARINI FALETRO DECAPITATI PRO CRIMINIBUS”

(Este es el lugar de Marin Falier, decapitado por sus crímenes)

Detención del dogo Falier, según la versión decimonónica de Francesco HayezPues bien, este es uno de los más célebres casos de damnatio memoriae de la historia. El castigo que un estado aplica a los traidores más allá de la muerte: la condena al olvido.

¿Quién fue Marino Falier? ¿Qué gran crímen cometió para que su propia patria condenara su memoria después de haberlo elevado a la más alta dignidad de la República? Para saberlo tenermos que retroceder nada menos que al siglo XIV. Estamos en el más glorioso período de la historia veneciana. Los barcos de la Serenísima dominan las principales rutas comerciales del Mediterráneo y aportan continuamente grandes cantidades de riqueza a la ciudad de los canales. Marino Falier es uno de los más destacados aristócratas por su riqueza y por sus grandes servicios al estado. Ha sido general victorioso de sus ejércitos y afortunado diplomático en la Corte Papal de Avignon. Cuando en 1354 el dux Andrea Dandolo fallece hay un gran consenso a la hora de elegir a su sucesor, que no es otro que el respetado senador Falier.

Eugène_Ferdinand_Victor_Delacroix_Ejecución del dogo Marino FalierSin embargo, la situación en Italia era cada vez más inestable por aquellos días. La mayoría de las ciudades vecinas habían abandonado el sistema oligárquico y republicano para ponerse en manos de hombres fuertes que asumían el poder y se arrogaban títulos y prebendas de carácter principesco. Tal vez Falier concibiera en su cabeza la idea de que lo que Venecia necesitaba era el gobierno de un hombre fuerte. Lo cierto es que la Historia le atribuye motivos más triviales a su intento de hacerse con el poder en su patria. Se dice que concibió un gran odio a las más alta nobleza veneciana (a la que por otra parte él mismo pertenecía) a consecuencia de una ofensa cometida contra su esposa por un joven aristócrata, y que no había sido castigada a su satisfacción.

El caso es que el viejo dogo organizó una conspiración junto a otros descontentos con el poder de la oligarquía y fijó para el día 15 de abril de 1355 la ejecución de su plan, que consistía básicamente en atraer a sus enemigos a la Piazza de San Marco, delante del Palacio Ducal, para eliminar a los principales representantes del stablishment veneciano y dejar descabezado cualquier intento de resistencia. Acto seguido, el viejo Falier sería proclamado Príncipe de Venecia.

Marino_FalieroLo que ocurrió es que varios de los conjurados no guardaron la necesaria circunspección y las noticias del complot llegaron pronto a oídos del Consejo de los Diez, la instancia secreta que controlaba una gran red de espionaje fuera y dentro de la propia Venecia. Reunidos en secreto, abrieron una rápida investigación que dejó bien a las claras el grado de implicación del propio dogo en la confabulación.

El día previsto para la toma del poder amaneció con los puntos neurálgicos de la ciudad tomados por las fuerzas del gobierno y con diez de los confabulados colgados de las ventanas del Palacio Ducal. Marino Falier fue arrestado y juzgado sumarísimamente. El anciano reconoció todos los cargos y asumió su fatal destino. El día 18 fue llevado al patio interior del palacio y fue despojado de todas las insignias de poder. Después fue decapitado y su cadáver expuesto para público escarnio. Todos sus bienes fueron confiscados excepto una cantidad para su viuda.

Venecia eligió rápidamente un nuevo dogo y borró de la memoria histórica al hombre que había intentado acabar con la República a pesar de haber sido elevado a la máxima dignidad. Algunos años después de su muerte se ordenó borrar su efigie del friso de los dogos y cubrirlo con el paño negro que ahora vemos. Si no hubiera sido así, su rostro miraría, a modo de cruel ironía, el maravilloso espectáculo de los bienaventurados que disfrutan de la vida eterna en un el Paraíso que años después Tintoretto pintó para mayor gloria de Venecia.

paradiso-tintoretto

lunes, 25 de junio de 2012

Leyendas griegas: Nauplio y Palamedes

La epopeya troyana es de sobra conocida por la inmensa mayoría del público; incluso se han hecho unas cuantas películas con lo más granado del star system hollywoodiense. Lo del Caballo de Troya es un lugar común, incluso entre personas que realmente desconocen de donde proviene la expresión. Pero dejando a un lado la trama principal de la historia, encontramos narraciones paralelas desempeñadas por personajes a veces bastante desconocidos. Uno de estos “spin-offs homéricos” está protagonizado por el astuto Palamedes, al que toda su sabiduría no le sirvió para ponerse a salvo de la venganza del todavía más taimado Ulises.

Nuestro héroe era, junto a Éax y Nausimedonte, uno de los tres hijos de Nauplio. También era primo del rey Menelao de Esparta y su principal consejero. Fue él quién consoló al desesperado monarca cuando el troyano Paris raptó a su esposa Helena. Asimismo formó parte de la embajada griega (junto a Ulises y el propio Menelao) que llegó a Troya para reclamar a la prófuga y arreglar el asunto de manera amistosa.

Efigie de Palamedes en un grabado antiguoComo es sabido, fracasaron en su misión y la guerra quedó declarada. Llegó el momento de reclamar la comparecencia de los aliados. Por desgracia, no todos parecían muy dispuestos a empuñar la lanza por una afrenta que en el fondo sólo afectaba al honor de los Tindáridas (o sea, los hijos del rey Tindáreo, Menelao y Agamenón). El más remiso fue Ulises (Odiseo para los griegos) que recurrió a una de sus habituales tretas: se fingió loco, y para demostrar de desvarío, unció a su arado a un buey y un asno, y se puso con ellos a sembrar de sal sus campos. El truco no engañó a Palamedes, que desbarató el numerito de Ulises colocando Telémaco, el pequeño hijo de éste, en el camino del arado. Por supuesto, el padre se detuvo para no matar al infante, y se descubrió como más cuerdo de lo que quería aparentar. Ulises tuvo que ir a la guerra contra su voluntad, pero nunca olvidó la afrenta de Palamedes, que pagaría su astucia con creces.

Palamedes, en la idealizada versión de CanovaYa en tierras de Ilión, Palamedes fue uno de los principales jefes griegos en la primera fase de la guerra. Con su sabiduría habitual mantuvo la moral de las tropas a pesar de los presagios adversos y fue capaz de garantizar el suministro de vituallas en territorio enemigo, cuando el propio Ulises había fracasado miserablemente en esta misión. El era el principal consejero de los grandes reyes, y esto parecía protegerle de la inquina de sus enemigos, que deseaban su destrucción a pesar de todas sus buenas acciones. La tradición griega hace de él el inventor de algunas letras del alfabeto (se dice que inventó la Y al ver una bandada de grullas en el cielo), o de otras cosas útiles para la humanidad, como los números, la balanza, los dados o el juego de damas y una versión primitiva del ajedrez. Es uno de los sabios por antonomasia de la tradición helena. Su recuerdo llega a la actualidad, pues su nombre lo lleva una mariposa, obras de arte como una estatua de Antonio Canova y diversas publicaciones relacionadas con el ajedrez.

El genio maléfico de Ulises acabó por imponerse, que organizó un elaborado complot para provocar la caída definitiva de su íntimo enemigo. Obligó a un prisionero frigio a componer una supuesta carta del rey Príamo de Troya en la que éste agradecía los servicios prestados por Palamedes. Después de matar al prisionero para no dejar testigos, hizo circular la carta por el campamento griego. Remató la faena sobornando a uno de los servidores de su rival para que escondiese oro y diversas alhajas bajo la cama de su amo. De nada le sirvieron sus buenos servicios al príncipe: fue condenado por el consejo de los reyes y lapidado por todo el ejército.

La sangre del inocente revertiría sobre la cabeza de sus verdugos. Nauplio, el padre del ajusticiado, no tardó demasiado en enterarse de la injusta muerte de su hijo. Se presentó en el campamento exigiendo justicia y clamando venganza, pero sus exigencias no fueron satisfechas en absoluto. Mal hicieron los griegos en no atender al indignado anciano, pues este no era un cualquiera: en su juventud había sido uno de los Argonautas, y llegó a pilotar la nave Argos en la parte final del viaje. Además era conocido como un experto navegante, y era tan astuto o más que su hijo.

Palamedes ante Agamenón en una temprana (y anacrónica) obra de Rembrandt

El viejo, despechado, comenzó un tour por todas las cortes griegas, donde esperaban las esposas de los reyes el regreso de sus maridos. A todas les contó que sus esposos habían encontrado nuevas esposas en tierras troyanas, y que pensaban traerlas con ellos a su regreso. Algunas de las mujeres se suicidaron de desesperación, pero otras, como Clitemnestra, la esposa de Agamenón, Meda, la de Idomeneo de Creta o Egialea, la de Diomedes (uno de los principales instigadores de la muerte de Palamedes) prepararon a sus esposos un amargo regreso. Para unos fue la más ignominiosa de las muertes, para otros consistió en verse expulsados de su patria y convertidos en foragidos. Irónicamente, fue Penélope, la esposa de Ulises, la única que no cayó en el engaño de Nauplio y siguió siendo fiel a su esposo.

Pero Nauplio también se vengó de los griegos de formas más directas. Cuando éstos regresaban victoriosos y cargados de riquezas a sus casas, el anciano se apostó en el cabo Cafareo y encendió una gran hoguera. Las naves de los dánaos (otro nombre de los griegos de entonces) se dirigieron hacia los acantilados, pensando que era puerto seguro. La mayoría de ellas se hundieron en lo más negro del mar junto con gran parte del botín.

Tal fue la terrible venganza de Nauplio, que así castigó la iniquidad de los griegos.

domingo, 22 de enero de 2012

El Daguerrotipo

El nacimiento de la fotografía es una historia alambicada, protagonizada por pioneros que intentaVista desde Le Grasron con todo su ahínco fijar una imagen fugaz en un medio físico y perdurable. Fue el francés Joseph-Nicéphore Niepce (1765 – 1833) el primero que consiguió avances realmente notables en esta empresa. Rico terrateniente, dedicó varios años a la búsqueda de un método realmente efectivo para la captura de imágenes. Aunque parece que consiguió otras con anterioridad, la primera “fotografía” que ha sobrevivido nos muestra una vista desde la ventana del estudio que Niépce tenía en Le Gras (Saint-Loup-de-Varennes). La imagen fue tomada hacia 1827 y para ello fue necesaria una exposición de 8 horas. Aunque el procedimiento era todavía muy rudimentario, sin duda era una gran avance técnico.

Louis_DaguerrePero Niepce no supo rentabilizar su invento. Tras intentar en vano interesar a la Royal Society británica, se asoció con Louis-Jacques-Mandé Daguerre (1787 – 1851), un pintor experto en la técnica de la cámara oscura y en la fabricación de dioramas, con el objeto de perfeccionar su descubrimiento. Durante el año de 1829, ambos hombres trabajaron codo con codo, consiguiendo disminuir drásticamente el tiempo de exposición necesario para la obtención de imágenes (ahora unas dos horas). También fundaron una sociedad comercial para la explotación del invento. Ambos siguieron investigando, pero a la muerte de Niepce en 1833, este fue sucedido como socio por su hijo Isidore, que no supo como seguir con las investigaciones de su padre. Mientras, Daguerre siguió mejorando la técnica. Aprovechó la impericia de su joven socio para modificar los términos del acuerdo en su favor, con lo que la sociedad pasó a denominarse Daguerre-Niepce (y no a la inversa, como hasta ese momento) y posteriormente sólamente Daguerre, condenando al olvido el nombre de Niepce. Cuando Daguerre estuvo en condiciones de dar a conocer al mundo su descubrimiento, tuvo buen cuidado de silenciar el nombre de su socio y atribuirse todo el mérito, ocultando el hecho de que todo el procedimiento se basaba en los primeros hallazgos del difunto inventor.

Boulevard_du_Temple_by_Daguerre Daguerre_2

NiepceA pesar de todo, Daguerre merece buena parte del crédito, pues consiguió imágenes muy nítidas y más sencillas de obtener gracias a sus propias innovaciones. La vista del Boulevard du Temple fue considerada de 1838 fue considerada durante mucho tiempo la primera fotografía de la historia, antes del redescubrimiento de la de Niepce y otras del propio Daguerre. Su invento, el daguerrotipo, se popularizó muy rápidamente y el francés supo sacarle una gran rentabilidad frente a otros procedimientos fotográficos de menos éxito, como la heliografía o el talbotipo o calotipo. El quid de su éxito fue conseguir el apoyo de las autoridades francesas, que compraron la patente a cambio de una sustanciosa pensión para Daguerre y los herederos de Niepce. Al ser liberado de derechos de autor, el procedimiento se extendió por toda Europa y Estados Unidos, donde el daguerrotipo gozó de una gran y prolongada aceptación, incluso cuando la fotografía se había impuesto en el resto de los países.

Daguerreotype_Daguerre_Atelier_1837Sin embargo, el daguerrotipo acabó siendo sustituido por la verdadera fotografía, mucho más fácil y cómoda de conseguir. El hecho de que una exposición de 10 a 40 minutos fuera necesaria, de que cada daguerrotipo es una obra única imposible de duplicar o de pasar a un soporte más manejable como el papel, el problema de que la imagen resultante siempre estaba invertida horizontalmente, o de que para la impresión de la imagen en la placa metálica fuera necesario manipular productos químicos altamente tóxicos, condenaron la técnica a una muerte inevitable. Técnicas más avanzadas que permitían una más fácil y rápida reproducción de las instantáneas tomadas, como la del colodión húmedo, se impusieron en pocos años (hacia 1855). Estos nuevos procedimientos permitían obtener imágenes en negativo que después podían convertirse Sarah Bernhardt por Nadaren positivos sobre el papel. Pero el daguerrotipo disfrutó de un inusitado éxito durante unas pocas décadas. Nos han quedado instantáneas y paisajes urbanos de la época gracias a él, que se han convertido en verdaderos tesoros de gran valor histórico. La prolongada exposición impedía reflejar la vida y el ajetreo real que se vivía en las grandes ciudades, así que donde más brilló el daguerrotipo fue en la especialidad del retrato. Fotógrafos como Nadar (Gaspard-Félix Tournachon, 1820 – 1919) inmortalizaron a lo más granado de la sociedad de la época. Otros como los Hermanos Bisson se especializaron en la reproducción de grandes monumentos europeos o en documentar grandes gestas como la ascensión al Montblanc. También se produjo el difícil encuentro entre la pintura y la fotografía, entonces polémico, como en los trabajos conjuntos del fotógrafo Jean-Louis-Marie-Eugène Durieu (1800 – 1874) y el pintor romántico Eugène Delacroix.

En EE UU el daguerrotipo tuvo una gran repercusión en la sociedad y han quedado múltiples ejemplos de retratos individuales o de grupo, familiares u oficiales, firmados por fotógrafos anónimos o reconocidos como George Smith Cook (1819 – 1902) o Mathew Brady (1823 – 1893), el hombre que supo dejar testimonio de la Guerra Civil Americana. Fue entonces cuando encontramos lo que será el germen del fotoperiodismo, que documentó los grandes progresos de la humanidad o las vicisitudes que vivió la sociedad de su tiempo.

Hermanos Bisson Escalada al Montblanc 1862 The_Great_Eastern_by_Robert_Howlett,_1857

St__Laurence's_Church,_Reading,_c__1845 The Clark sisters circa 1850

Dumas_by_Nadar,_1855 Desnudo femenino, Durieu y Delacroix

El fotógrafo George Smith Cook en el centro

jueves, 29 de diciembre de 2011

William Wallace

Figura histórica popularizada por la película Braveheart, dirigida e interpretada por Mel Gibson, es en realidad bastante poco lo que sabemos sobre el personaje real, divinizado por la épica escocesa. Todos sus actos se hallan teñidos por la leyenda, aunque sabemos que fue un líder carismático y de gran talento militar, que a pesar de sus orígenes relativamente oscuros consiguió reunir bajo su mando a la resistencia escocesa que luchaba para sacudir el yugo inglés.
William WallaceEscocia había vivido una época de esplendor bajo el rey Alejandro III. Sin embargo, esto acabó cuando el monarca falleció a consecuencia de una caída de caballo en 1286. La única heredera era su nieta de cuatro años, Margarita, la Doncella de Noruega. La princesa tardó varios años en emprender viaje hacia su nuevo reino, y cuando lo hizo (1290), su salud era tan delicada que no llegó viva a Escocia.
El trono de Escocia quedó vacante y sin ningún candidato claro a ocuparlo. Las grandes familias del reino comenzaron a disputarse la supremacía. Los Balliol y los Bruce presentaron a sus respectivos candidatos y buscaron el apoyo del poderoso vecino del sur, Eduardo I Piernas Largas, rey de Inglaterra. Este se hizo reconocer como Lord Supremo de Escocia y eligió a un monarca a su gusto, Juan de Balliol (1292), que tuvo que rendirle homenaje. El orgullo del reino se vio considerablemente ultrajado, y el hecho de que el nuevo rey se convirtiera en un simple títere del inglés no mejoró la situación.
Cuando Juan de Balliol reaccionó e intentó actuar como soberano independiente, la respuesta de Eduardo fue fulminante, atacando la frontera con Escocia y derrotando a los ejércitos escoceses en la batalla de Dunbar (1296). El rey Juan fue obligado a abdicar y los nobles del reino, muchos de ellos prisioneros en la reciente batalla, tuvieron que rendir homenaje al inglés como nuevo rey de Escocia. Balliol moriría muchos años después desterrado en sus feudos ancestrales de Picardía (1315)
La opresión inglesa provocó casi inmediatamente diversos levantamientos en toda la geografía del reino. Hombres como Andrew Moray (o Murray) levantarían la bandera de la rebelión con éxito. Pero el más famoso de todos estos rebeldes fue William Wallace (o Le Walays, el Galés), el hombre que consiguió derrotar al gigante inglés, aunque ello le costara la vida.
Cartel de BraveheartWallace surge de la oscuridad repentinamente en mayo de 1297, cuando da muerte al sheriff de Lanark, William Heselrig y se proclama en rebeldía. Pronto se le unirán muchos nobles escoceses, el primero de ellos William el Atrevido, señor de Douglas. La leyenda dice que Wallace vengaba de esta manera el asesinato de su esposa, pero los hechos no están claros. La mayoría de su historia nos la contó un bardo, Blind Harry (Harry el Ciego) que vivió en el siglo XV, casi dos siglos después de la muerte del héroe escocés. Irónicamente, Wallace
El 11 de septiembre de 1297, los escoceses comandados por Wallace sorprendieron al confiado ejército inglés en Stirling Bridge. La victoria fue total y Wallace se convirtió en el gran líder y héroe nacional de la resistencia escocesa. La suerte estuvo de su parte, pues algunos de los otros líderes sufrieron peor suerte; Moray murió a consecuencia de las heridas recibidas en Stirling mientras Lord Douglas caía prisionero de los ingleses. Wallace fue nombrado Guardián de Escocia, o sea, la máxima autoridad del reino en ausencia del monarca legítimo.
La buena estrella de Wallace no duró mucho. Tras algunas incursiones en territorio inglés, Eduardo invadió Escocia y obligó a los rebeldes a aceptar la batalla en Falkirk (1 de abril de 1298). La superioridad de los arqueros galeses fue decisiva para derrotar a los escoceses. Las pérdidas fueron enormes y, aunque Wallace consiguió escapar, su reputación se vio tan comprometida que se vio obligado a resignar como Lord Guardián unos meses después. En su lugar fueron nombrados dos grandes nobles, Robert Bruce, que acabaría haciéndose con la corona, John Comyn de Badenoch, sobrino del exiliado rey Juan de Balliol.
Muy poco se sabe de las actividades de Wallace tras su dimisión; parece que estuvo en en la corte de Felipe IV de Francia intentando conseguir el apoyo del monarca galo para la rebelión escocesa. Ya en 1304 le encontramos de nuevo en su tierra, participando en escaramuzas contra los ingleses. Sin embargo, la traición acabó para siempre con su carrera, cuando el caballero escocés John de Menteith lo entregó a los ingleses en Robroyston (5 de agosto de 1305). Trasladado a Londres, fue juzgado por traición y, por supuesto, condenado. Coronado con una guirnalda de roble, como Rey de los Ladrones, fue conducido a la muerte (23 de agosto). El suplicio fue terrible: desnudado y arrastrado por caballos, colgado casi hasta la muerte para después ser castrado y eviscerado (con el placer añadido de ver como freían sus entrañas delante de él), decapitado y cuarteado. Sus restos fueron repartidos por diversos lugares de Inglaterra a modo de lección para traidores. Su cabeza recibió un trato especial; conservada en alquitrán, fue exhibida ensartada en una pica en el Puente de Londres.
El Juicio de William Wallace en Westminster, por Daniel Maclise
Sin embargo, la causa escocesa acabó triunfando. Aunque las disputas entre los nobles continuaron, Robert Bruce, más hábil que Wallace, pero mucho menos heroico, consiguió asegurar la independencia de Escocia. Tras asesinar a su rival John Comyn con sus propias manos ante el altar de la iglesia de los franciscanos en Dumfries, fue absuelto por la Iglesia y coronado en Scone como nuevo rey de Escocia pocas semanas después (25 de marzo de 1306). El nuevo rey siempre había sabido nadar y guardar la ropa, aliado a veces con los ingleses, otras liderando la rebelión, consiguió asegurar su poder y hacerse con el trono. Fue un buen rey, y expulsó a los ingleses definitivamente tras derrotarlos en Bannockburn (23-24 de junio de 1316)
La historia está llena de ejemplos de este tipo: los héroes mueren por una causa, los políticos recogen los frutos.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

La tragedia de Montiel… parece una peli, pero es historia

Acostumbrados como estamos a que el cine anglosajón nos venda sin parar hasta el más nimio acontecimiento de la historia de Inglaterra o Estados Unidos, a ninguno nos extraña conocer perfectamente quién fue William Wallace (Braveheart), Abraham Lincoln, el Rey Arturo o Robin Hood (que seguramente ni existieron).

Y sin embargo, la historia de España y Catalunya están plagadas de personajes apasionantes, que protagonizaron sucesos extraordinarios o se vieron envueltos en vicisitudes merecedoras de que el Spielberg de turno les dedicara una película por lo menos.

IMGP1100Como muestra un botón. Relataré brevemente la historia de Pedro I el Cruel, rey de Castilla, personaje controvertido donde los haya, y de su violento final, digno de la mejor película de espadachines que se precie.

Castilla, 1350. El rey Alfonso XI acaba de perecer víctima de la peste que ha asolado el campamento de su ejército, con el cual estaba asediando la plaza de Tarifa. Le sucede su hijo Pedro I, muchacho de dieciséis años de carácter violento y exaltado. Lo primero que hará al acceder al trono es liquidar a la amante oficial de su padre, Doña Leonor de Guzmán. Mal comienzo, pues la dama ha tenido con el rey un montón de hijos bastardos, que se convierten en enemigos del nuevo monarca.

Pasan los años y el temperamento irascible de Pedro le granjea multitud de enemigos en todo el reino. La nobleza, siempre dispuesta a disminuir el poder de la corona, encuentra en Enrique de Trastámara, el mayor de los bastardos de Alfonso XI, a su líder natural.

Se desencadena una lucha a muerte por el trono. En Europa está en pleno apogeo la Guerra de los Cien Años, y cada uno de los bandos en litigio encuentra apoyo internacional para su causa. Pedro se alía con los ingleses, al mando del Príncipe Negro, heredero del trono de Eduardo III de Inglaterra (el malo de Braveheart), mientras que Enrique consigue el apoyo de los franceses.

La resolución del drama se produce en los campos de Montiel, donde los dos ejércitos se encuentran frente a frente. Beltrán Du Guesclin, el jefe de las tropas francesas, consigue engañar a Pedro y atraerle a su tienda, con el pretexto de negociar una tregua. Es el 14 de Marzo de 1369. Dejemos hablar al padre Mariana, que nos relata en su Historia General de España el desarrollo de la escena:

Entrado pues Don Pedro en la tienda de Don Beltrán, díjole que ya era tiempo que se fuesen. En esto entró D. Enrique armado: como vio á D. Pedro su hermano, estuvo un poco sin hablar como espantado: La grandeza del hecho le tenía alterado y suspenso, ó no le conocía por los muchos años que no se vieran. No es menos sino que los que se hallaron presentes estaban entre miedo y esperanza vacilando. Un caballero francés dijo a Don Enrique señalando con la mano a D. Pedro: Mirad que ese es vuestro enemigo. D. Pedro, con aquella natural ferocidad que tenia, respondió dos veces: Yo soy, yo soy. Entonces D. Enrique sacó su daga, y dióle una herida con ella en el rostro: vinieron luego a los brazos, cayeron ambos en el suelo: dicen que D. Enrique debajo , y que con ayuda de Beltrán que les dio vuelta y le puso encima, le pudo herir de muchas puñaladas con que le acabó de matar: cosa que pone grima: un Rey, hijo y nieto de Reyes revolcado en su sangre derramada por la mano de un su hermano bastardo: ¡extraña hazaña!

Espectacular escena donde un trono se decide a puñalada limpia. Añadir que según otras fuentes, el caballero Du Guesclin, al colocar a su señor Don Enrique encima de su hermano para que pudiese rematarlo más fácilmente, advirtió en la mirada de su enemigo el reproche ante la traición cometida. Fue entonces cuando pronunció la célebre frase:

Ni quito ni pongo rey, sólo ayudo a mi señor

Enrique decapitó a su hermano asesinado y arrojó la cabeza al campo. El cuerpo lo expuso ante los ojos del ejército enemigo para desmoralizarlo. Y sí, él fue el siguiente rey de Castilla, con el nombre de Enrique II el de las Mercedes, porque tuvo que premiar generosamente a todos aquellos que le ayudaron a usurpar el trono. De él desciende el actual rey de España.

ENRIQUE II

viernes, 4 de noviembre de 2011

Bugsy Siegel

Mugshot_Benjamin_SiegelEsta es la historia del hombre que inventó Las Vegas. Benjamin Siegelbaum, el hijo de unos pobres emigrantes judíos de origen ucraniano, nació en Brooklyn. Creció viendo como su padre trabajaba como un mulo para ganar unas pocas monedas, y decidió seguir el camino más fácil hacia el éxito. Muy joven se unió a otros muchachos sin escrúpulos, Meyer Lansky y Moe Sedway, con quienes formó una pequeña banda que se dedicó a extorsionar a los tenderos de Lafayette Street a cambio de su protección.

Bugsy and friendsEl pequeño negocio creció rápidamente gracias al robo de coches, la explotación del juego ilegal y el contrabando en todo New York y New Jersey. El éxito les permitió establecer contacto con otros jovenes ambiciosos, los italianos Charles Lucky Luciano y Frank Costello, que aspiraban a dominar el negocio del crimen en la costa este. Siegel y Albert Anastasia se convirtieron en los ángeles de la muerte de Luciano, que se sirvió de ellos para eliminar al capo Joe Masseria y después a su rival Salvatore Maranzano (ambos en 1931). Luciano se convirtió en el capo di tutti capi y protegió a Siegel, a pesar de que se había atraido el odio de demasiada gente a causa de su carácter violento y desequilibrado. Se había ganado a pulso su apodo de Bugsy (gusano), mote que lo enfurecía hasta el punto de presumir de que nadie le había llamado así a la cara y había vivido para contarlo.

Los años de la Ley Seca fueron una época dorada para el clan de los Genovese y para Bugsy. Sin embargo, Luciano hubo de enviar a Siegel a San Francisco para protegerle de las iras de sus múltiples enemigos. Ni siquiera su protección era suficiente para mantenerle a salvo de las iras que provocaba su salvaje manera de hacer negocios. En Hollywood Bugsy se encontró cómodo alternando con las estrellas de cine (y extorsionándolas de paso). Allí trabajó junto a su nuevo lugarteniente, Mickey Cohen. Sin embargo, su participación en el asesinato del soplón Harry Greenberg junto a su cuñado Whitey Krakower por orden de Louis Lepke le trajo serios problemas que recomendaron un nuevo cambio de aires.

Bugsy Siegel y su novia Virginia Hill

 Bugsy Siegel después de haber sido liquidado por orden de Luciano

El negocio del contrabando de licores había menguado notablemente desde el levantamiento de la Ley Seca y Bugsy buscó nuevos horizontes en su carrera. Siempre deseó verse legitimado en los círculos hollywoodienses y pensó que en el desierto de Nevada estaría su salvación. Consiguió el apoyo financiero de Luciano para levantar el primer casino en lo que hasta entonces había sido la modesta población de Las Vegas. Este sería el Hotel Flamingo (1946), Sin embargo, las ambiciones megalómanas de Siegel fueron determinantes para el fracaso de la operación. El presupuesto inicialmente previsto se disparó y a finales de año Bugsy debía a sus jefes más de 6 millones de dólares. Estos sospechaban seriamente de la honradez de su subordinado, al que acusaban en secreto de estar desviando fondos en su propio beneficio. La realidad no era exactamente esta, pero Siegel se vio obligado a inaugurar el local prematuramente, cuando éste no estaba realmente en condiciones de albergar un negocio rentable. Muchas de las celebridades invitadas a la premiere no acudieron, y el Flamingo tuvo que cerrar para ser reabierto posteriormente. Sin embargo, ya era demasiado tarde para Bugsy: el 20 de junio de 1947, mientras se encontraba en el salón de la casa de su novia, Virginia Hill, fue acribillado a balazos. La primera bala le entró por el ojo izquierdo, suficiente para matarlo. Lucky Luciano había decicido acabar de una vez por todas con el problema.

El Hotel Flamingo, la mayor gloria y la sentencia de muerte de Siegel El Hotel Flamingo en sus primeros tiempos

Lo irónico es que el Flamingo acabó triunfando y se convirtió en el local de moda en los siguientes años. En manos del Sindicato del Crimen prosperó y se transformó en un rentable negocio. Las Vegas se convirtió en el emporio del juego que todavía es. El violento Bugsy fue un visionario.

viernes, 7 de octubre de 2011

Los Diadocos

Babilonia, es Junio del año 323 a. C. Rodeado por todo su ejército, el agonizante rey Alejandro de Macedonia está viviendo sus últimos momentos en este mundo. Entre sus hombres circulan rumores de un probable envenenamiento y el nerviosismo es patente en muchos de ellos. El hombre que ha conquistado toda Asia está a punto de morir sin haber nombrado heredero. Cuando sus generales, ansiosos, le preguntan a quien desea designar por sucesor, el monarca sólo responde:

- Al mas digno.

El joven monarca sabe que a su muerte se desatará el apocalipsis. Los hombres que forman su consejo son verdaderos lobos; Alejandro ha tenido que gobernar por la espada, imponiendo el terror cuando ha sido necesario. Conoce a sus generales y sabe que casi todos ellos sueñan con ceñir la diadema. El botín a repartir es inmenso, y nadie quiere quedarse con las manos vacías.

Los soldados están furiosos y quieren ver a su héroe. Alejandro accede a su deseo y, aunque ya no puede hablar, todo el ejército desfila hombre a hombre ante su lecho mientrasBusto de Alejandro Magno, rey de Macedonia el moribundo los saluda con la mirada. Un día después (13 de junio) estará muerto.

El rey ha desaparecido pero  su esposa Roxana está embarazada. Ante la duda de la próxima maternidad, los philoi (amigos del rey que componían su consejo privado) deciden esperar acontecimientos. Al frente de todos está el regente Pérdicas, mano derecha del difunto y a quien éste ha confiado el anillo real en el último momento.

La reina pare a un niño que es reconocido como rey inmediatamente. Será Alejandro IV Aigos. Pero sólo es un niño y hay que ejercer el poder. Y éste es lo que al final interesa a los magnates, que proceden a repartirse cargos y prebendas, con el pretexto de salvaguardar la herencia del rey.

  • Pérdicas es nombrado quiliarca, o sea, gobernador y protector, de hecho regente del imperio.
  • Crátero es nombrado tutor de Filipo III Arrideo, el hermano deficiente del difunto Alejandro, que reinará nominalmente en Macedonia junto al niño Alejandro.
  • Leonato gobierna la Frigia Helespóntica y consigue la mano de Cleopatra, la hermana de Alejandro Magno, pero morirá en 322 al frente de sus hombres y no llegará a asumir el trono de Macedonia que parecía tener al alcance de la mano.
  • Antípatro seguirá como regente de Macedonia. Aunque estaba a punto de ser sustituido por Crátero cuando se produjo la muerte del rey, conseguirá afianzar su poder y sortear las ambiciones de otros pretendientes. Su hijo Casandro está en Babilonia, donde será puesto al frente de las tropas de élite, los hipaspistas.
  • Seleuco obtendrá el prestigioso puesto de comandante de la caballería.

Sin embargo, el acuerdo se asienta sobre bases muy débiles. Ya desde el principio la discordia entre las partes es muy evidente. Durante las deliberaciones surge la figura del general Meleagro, que está a punto de provocar una guerra civil entre la caballería y la infantería y fuerza el nombramiento de Arrideo como rey en contra de los deseos de Pérdicas. Este se vengará pronto, condenando a los insurrectos a morir bajo las patas de los elefantes del ejército. Meleagro huye pero es degollado inmediatamente.

Hay muchos más descontentos, generales que consideran haber sido relegados por Pérdicas y sus socios. Hombres como Ptolomeo, Antígono, Eumenes de Cardia, Lisímaco, Poliperconte, Asandro o Peitón recibieron gobiernos periféricos, pero intentarán ampliar sus cotas de poder. Algunos morirán o serán derrotados en el intento, pero otros conseguirán fundar dinastías que perdurarán en la Historia.

Crátero, uno de los mejores generales de Alejandro desaparecerá pronto de la escena, cuando el destino parecía haberle reservado el trono de Macedonia. Su falta de ambición le resultó fatal en un mundo de hombres dominados por la más cruel ambición.

Pérdicas intentará imponer su autoridad. Tras eliminar a Meleagro intentó librarse de Ptolomeo, que se había hecho con el control de Egipto. Invadió el País del Nilo, pero fue estrepitosamente derrotado y asesinado por sus propios generales (321 a. C.)

La muerte del regente provoca una nueva distribución de poderes entre los diadocos (sucesores) de Alejandro. Antípatro es nombrado nuevo regente, pero muere en 319. La anarquía estalla entre Casandro, el hijo del muerto y Poliperconte, su sucesor designado. En esta guerra morirá asesinado Filipo Arrideo, el pobre demente, por orden de Olimpia, la cruel madre del Alejandro Magno, que también encontrará la muerte poco después.

Poco a poco, los ambiciosos van dejando caer sus máscaras; la ilusión imperial se desvanece y deja paso a una dura lucha por el poder territorial. Cada uno aspira a llevarse la mayor parte del pastel que sea posible.

Por un momento, parece que Antígono Monoftalmos (el Cíclope, pues era tuerto) puede triunfar sobre todos y hacerse con el poder absoluto. Fue entonces cuando todos los demás reyes se aliaron para eliminarle, lo que consiguieron en la batalla de Ipso (301 a. C.). Antígono murió en el combate y su hijo Demetrio Poliorcetes tuvo que huir. Los vencedores se repartieron los territorios de Antígono:

  • Ptolomeo conservó Egipto, donde fundó una dinastía que gobernó hasta el 30 a. C., cuando los romanos conquistaron el reino de manos de Cleopatra. Ptolomeo había conseguido dar un gran golpe de efecto al robar el cuerpo de Alejandro y construirle un mausoleo en Alejandría, el Sema.
  • Casandro se confirmó como rey de Macedonia, y no regente, pues había tenido la precaución de eliminar a Alejandro IV y a su madre Roxana en el año 310 a. C., acabando con la dinastía legítima. Fundó una dinastía de efímera existencia, pues Demetrio Poliorcetes reapareció para eliminar a sus hijos y hacerse rey él mismo (294 a. C.). A la larga, y después de diversas vicisitudes, fueron sus descendientes los que gobernaron Macedonia hasta ser desalojados por los romanos tras la batalla de Pidna en 168 a. C.
  • Lisímaco obtuvo Tracia, donde gobernó muchos años, pero fue finalmente derrotado y muerto por Seleuco (281 a. C.)
  • Seleuco consiguió nadar y guardar la ropa aliándose con el bando oportuno en el momento adecuado. Finalmente se hizo con Babilonia y la mayoría de Asia. Fue el fundador de la dinastía Seleúcida, que gobernó hasta el año 64 a. C., cuando el romano Pompeyo el Grande desposeyó a sus últimos descendientes. Seleuco fue el último de los diacocos. Murió asesinado en 280 a. C. por el inestable hijo de Ptolomeo de Egipto, Ptolomeo Cerauno (el Rayo)

Antigono Monoftalmos, según una moneda Demetrio Poliorcetes Ptolomeo I Soter de Egipto Lisímaco

Con este suceso termina una época. Ahora será el turno de los epígonos, los sucesores de los diadocos, que seguirán manteniendo las hostilidades durante casi un siglo. Sólo conseguirán ir debilitando paulatinamente sus propios reinos, hasta el punto de que cuando los romanos aparezcan en escena, sólo tendrán que ir apoderándose de los restos del Imperio de Alejandro cual si fuera fruta madura. Tal vez el mayor legado que nos dejaron los duros generales macedonios sea lo que hoy denominamos Cultura Helénística, que extenderá el influjo de la cultura occidental hasta rincones tan lejanos como la India o Afganistán.